Este artículo de mi diario, basado en el estudio de Konzerta, invita a una reflexión importante: si en los últimos dos años se ha registrado un aumento de 17 puntos en el número de trabajadores panameños que han considerado renunciar a su empleo debido a una mala relación con sus jefes, es evidente que algo no está funcionando y que existe un problema serio en la calidad del liderazgo dentro de las empresas. Y no es un consuelo saber que no se trata únicamente de un fenómeno panameño
Comparación global vs. América Latina
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Dimensión |
Global | América Latina |
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Compromiso laboral |
Bajo (~30%) |
Igual o más bajo |
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Impacto del jefe |
Muy alto (≈70%) |
Muy alto |
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Percepción negativa |
Alta, pero variable |
Más alta |
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Estilo dominante |
En transición (coach/empático) |
Más tradicional (jerárquico) |
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Principales fallas |
Falta de propósito y conexión |
Autoritarismo + falta de escucha |
| Intención de renuncia | Alta |
Muy alta |
América Latina no solo comparte la crisis global de liderazgo, sino que la intensifica por factores culturales e institucionales.
Vale la pena abrir un debate serio en el país. ¿Queremos seguir en un contexto en el que la necesidad de subsistencia salarial predomina sobre un modelo de liderazgo obsoleto, que genera frustración y bajo compromiso en los trabajadores?
Desde la Fundación del Trabajo queremos plantear un mensaje que es, al mismo tiempo, un reto: en las empresas, el liderazgo constituye el principal factor de productividad. Por ello, ¿por qué no trabajar de manera conjunta en el desarrollo de capacidades de liderazgo en los mandos medios, como una verdadera política de productividad y de promoción de ambientes laborales saludables?
En esta línea, surge una propuesta concreta: ¿por qué no impulsar la creación de un programa de certificación de jefes en liderazgo productivo?
Una respuesta
En los últimos dos años se ha registrado un aumento de 17 puntos en el número de trabajadores panameños que han considerado renunciar a su empleo debido a una mala relación con sus jefes, es evidente que algo no está funcionando y que existe un problema serio en la calidad del liderazgo dentro de las empresas. Y no es un consuelo saber que no se trata únicamente de un fenómeno panameño