El objetivo 1 se plantea impulsar Productividad y Competitividad compartidas y ello presupone elevar la eficiencia del proceso productivo a partir de una mayor calidad en la gestión empresarial, mejorando la competencia de los recursos humanos, el clima laboral, las condiciones de salud y seguridad en el trabajo, entre otros.
Para avanzar hacia este objetivo el Plan Estratégico se plantea tres resultados claves:
KR1: Mejorar condiciones de Salud y Seguridad en el trabajo (SST)
Mantener buenas condiciones de SST es una condición fundamental para el logro de mejoras en la productividad y en la remuneración de los trabajadores. Como quiera que la SST tiene un espectro muy amplio, el Plan Estratégico se centrará en dos componentes muy concretos, dadas algunas experiencias previas e intervenciones de la FUNTRAB.
El primer componente se refiere al impulso de iniciativas para la prevención del VIH a nivel de las empresas, lo cual comienza con acciones de información y sensibilización a trabajadores y empleadores y con la aplicación de pruebas para su detección. Ello permitirá el seguimiento posterior de parte de las instituciones de salud y de las personas concernidas.
La detección temprana del VIH entre trabajadores permite realizar las campañas de información y orientación y los tratamientos adecuados en favor de portadores del virus, para reducir factores de estrés a nivel de las empresas; y desarrollar programas y buenas prácticas para minimizar acciones de discriminación en los centros de trabajo.
Para estos efectos, la FUNTRAB retomará las alianzas previamente establecidas con las entidades públicas y privadas involucradas, como el Ministerio de Salud, Caja de Seguro Social, Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, PROBISIDA, así como con las organizaciones de empleadores y trabajadores que integran la Fundación.
Un segundo componente hacia el logro de este resultado es el impulso de iniciativas para mejorar el medio ambiente de trabajo, lo cual partirá de la identificación de actividades de mayor riesgo de afectación de externalidades al medio ambiente. Seguidamente se trata de concertar programas e iniciativas que minimicen tales riesgos, aprovechando los Comité de Salud y Seguridad Laboral que funcionan en las empresas.
KR2: Desarrollo del Sistema de Competencias Laborales
Un instrumento fundamental para lograr una educación y formación profesional pertinente y de calidad es la formación por competencias y la educación dual.
La FUNTRAB impulsó hace casi dos décadas un proyecto de apoyo al desarrollo de Competencias Laborales con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ejecutado en coordinación con el Instituto Nacional de Formación para el Desarrollo Humano (INADEH). El proyecto tenía por objetivo sentar las bases de un Sistema de Competencias Laborales con miras al aumento de la productividad a nivel de empresas y de los recursos humanos.
El proyecto tuvo resultados de impacto como la constitución de un entramado de cooperación público – privado para el Sistema de Competencias Laborales, el desarrollo de 64 normas de competencia, la Certificación por competencia de 289 trabajadores de los sectores Turismo y Construcción, como también se desarrollaron otros instrumentos, con la participación de universidades, de gremios empresariales y organizaciones sindicales de Panamá. Como parte de este entramado, la FUNTRAB asumió la Dirección Técnica del Consejo Nacional de Competencias (CONACOM), unidad técnica coordinadora de todo ese proceso dentro del INADEH.
En este marco, la FUNTRAB suscribió un Convenio de cooperación con el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER) de México, entidad que es un referente institucional importante del tema en América Latina.
Los resultados de este proceso fueron traspasados al término del proyecto al INADEH (2010), para que diera el seguimiento y continuidad como entidad competente en la materia.
Una década después no ha habido ningún progreso significativo en el Sistema de Competencias Laborales y la instancia responsable por el tema en el INADEH (CONACOM) no está funcionando.
En este sentido, el Plan Estratégico 2025 – 2026 retoma como prioridad el desarrollo del Sistema de Competencias Laborales, para lo cual se realizará en primer lugar un balance del estado de situación del programa en el INADEH, para verificar el interés y el compromiso institucional por el tema; y posteriormente elaborar una propuesta de programa que se presentaría a las autoridades del INADEH para su ejecución, siempre que se confirme su viabilidad interna.
KR3. Impulso a Programas de Productividad
En 2015 – 2016 la FUNTRAB impulsó un programa piloto de mejora de la productividad en PYMES conocido como Sistema Integral de Medición y Avances de la Productividad (SIMAPRO), en el marco de la iniciativa “Caminos de la Prosperidad” del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
La herramienta SIMAPRO fue desarrollada en México con el auspicio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y aplicada en empresas del sector azucarero y turismo con la activa participación de gremios empresariales y sindicatos. Es un programa que vincula la acción de las estructuras de mando de la empresa con la acción de los trabajadores; y en conjunto identifican problemas de eficiencia, acuerdan un plan de mejoras, metas e indicadores para medir los progresos en la productividad y condiciones de trabajo.
El programa piloto consistió en la formación de 25 consultores SIMAPRO y la asistencia a 21 empresas (particularmente PYMES) de diversas actividades industriales, de comercio y servicios; incluyendo a un sindicato que opera servicios de taxis de turismo del aeropuerto Internacional de Tocumen y la Administración de la Zona Libre de Colón. El programa generó resultados de impacto, reconocido por las empresas y entidades participantes.
Posteriormente, en 2018 – 2020 se impulsó otra experiencia SIMAPRO en la provincia de Chiriquí, que impactó positivamente a 20 pequeñas empresas agropecuarias y agroindustriales, no sólo desde el punto de vista de la productividad, sino también en el acceso al sistema financiero. Este proyecto tuvo el apoyo financiero del Banco CAF y se impulsó aprovechando alianzas con el Centro de Competitividad de la Región Occidental (CECOMRO).
En general, una limitante en el fomento de programas de productividad en el ámbito microeconómico a partir de herramientas como SIMAPRO u otras, es la falta de una cultura de productividad a nivel empresarial. Se debe reconocer que los principales gremios empresariales mencionan el tema de la productividad solamente en las coyunturas de revisión de los salarios mínimos, pero pasado esos momentos el tema se suele olvidar.
El tema tampoco aparece como prioridad a nivel de la academia o entre los centros de investigación, con la excepción del Centro Nacional de Competitividad (CNC), aunque aquí el énfasis principal es desde el punto de vista macroeconómico, siguiendo el enfoque del índice mundial de productividad del Foro Económico Mundial.
El Plan Estratégico 2025 – 2026 se propone retomar la promoción de SIMAPRO en dos líneas estratégicas. Una primera línea es la formación de nuevos consultores SIMAPRO, en coordinación con algunas universidades públicas y privadas del país, lo cual ya se ha hecho anteriormente con la Universidad Tecnológica de Panamá y la Universidad Tecnológica OTEIMA y la Universidad Latina sede provincia de Chiriquí.
La formación de nuevos consultores SIMAPRO se abordaría a partir de seminarios especializados con estudiantes de últimos años en carreras vinculadas (Ingeniería, economía, administración de empresas, etc.) y la participación de técnicos o directivos de las organizaciones de empleadores y trabajadores. Los seminarios tendrían un componente práctico para aplicar SIMAPRO en empresas seleccionadas.
La otra línea estratégica de este KR sería impulsar SIMAPRO con consultores ya formados, aprovechando relaciones institucionales ya construidas en la ciudad capital y en la región occidental del país. Para estos efectos se prepararía un proyecto de cooperación técnica y financiera con alguna de las entidades cooperantes con interés en el tema.